Historia
ANTECEDENTES PRELIMINARES
UNA NUEVA CAÍDA
A comienzos de la temporada del año 2000, se producen divergencias con René Serrano que culminan en su remoción como entrenador del equipo. Es allí cuando la dirigencia le entregan a otro técnico proveniente de las divisiones menores y ex jugador del club (Eduardo ‘Paco’ Salas), la conducción del cuadro profesional.
La presencia de Salas en la banca se extiende hasta la séptima fecha, cuando deja al equipo por bajo rendimiento, pero curiosamente lo hace luego de una victoria sobre Cobreloa (2 a 1). En ese entonces, llega a Rancagua un técnico con experiencia para salvar a equipos complicados con el descenso. Se trata de Guillermo Páez, quien precisamente logra alejar a los celestes del fantasma.
El zurdo Mauricio Dinamarca se eleva como la figura y goleador de este equipo (11 celebraciones). También destacan dentro de este plantel, los nombres de Luis ‘Tati’ Medina, José Carrasco, Darío Gálvez, el paraguayo Alcidio Fleitas y el atacante Ricardo Viveros.
Como todo año de descenso, la realidad del club en la temporada 2001 fue francamente nefasta. La dirigencia confirma a Guillermo Páez en la banca celeste y la renovación del plantel mostraba como principal valor el retorno del argentino Jorge Díaz, quien acusó una grave lesión antes del comienzo del certamen.
El equipo partió con el pie izquierdo, con sendas derrotas ante Santiago Wanderers (0 a 5 en Rancagua) y Unión San Felipe (1 a 5 como visita), situación que deriva en la renuncia de Páez. Desde las divisiones menores se designa a Joel Retamal, como entrenador interino, quien obtiene resultados dispares.
Tras el fallido arribo de una dupla argentina, la dirigencia del club le entrega el plantel al ex futbolista Rubén Espinoza, quien jamás logra enmendar el rumbo del equipo y agudiza aún más la debacle del conjunto.
Con la salida de Espinoza, el buque se le entrega a otro técnico de casa, el otrora lateral derecho del equipo de Copa Libertadores: Luis Droguett. Éste le da un nuevo aire al cuadro (con victoria sobre Colo Colo incluida), sin embargo, no puede impedir el descenso, aunque la salvación la pelea hasta el último partido (derrota por 2 a 0 ante Cobreloa en Calama)
O’Higgins termina 15º y cae a la Primera B. Entre lesiones, el paraguayo Alcidio Fleitas se consagra goleador del equipo con 8 conquistas.
ULTIMO AÑO DEL “TUNGA” GONZÁLEZ
El golpe que significó descender a la Primera B se sintió fuerte en el presupuesto del plantel para la temporada 2002. La directiva de entonces confirma a Luis Droguett en la banca del equipo. Pese a los esfuerzos, el equipo sólo remata en el quinto lugar, muy lejos de los cupos del ascenso.
Rodrigo Latorre es el goleador con 9 conquistas en la temporada. Puntales de este equipo son Pedro Rivera, Eliecer Brizuela, Cristián Gálvez, Manuel Alarcón, Danilo Miranda y Luis Medina. Además, es el último año como profesional del goleador histórico de ‘la celeste’, Aníbal ‘Tunga’ González, quien convierte su último gol a Lota Schwager en El Teniente.
La temporada del 2003 presenta nuevamente a Eduardo Salas a cargo de la conducción del equipo en la serie ‘B’, y pese a las intenciones de retornar prontamente a la serie de honor, los problemas económicos son evidentes en la institución.
Ese año el equipo se conforma prácticamente sólo con hombres de la cantera celeste, con excepción del atacante Luis Flores Abarca quien provenía de Palestino. Al final de esa campaña los celestes terminan ubicados en la cuarta posición del campeonato, sin opciones de alcanzar el ascenso.
En esta campaña destacan los nombres de Claudio Videla (que marcó 23 goles), Roberto González, Pablo Montero, Christian Camilo, Luis Mori, Marcelo Lucero, Manuel Alarcón, Felipe Soto, Danilo Miranda, Rodrigo Ramírez, Miguel Saavedra y Marco Rodríguez, entre otros.
OTRO AÑO EN LA B
La temporada 2004, se inicia con Eduardo Salas como director técnico y al equipo arriban jugadores como el arquero argentino Waldemar Méndez, el experimentado Jorge Gómez, Mario Núñez, el paraguayo Carlos Pérez, Marcos González, Alex Donoso, Moisés Ávila, Andrés Bayas y el argentino Javier Donato. Nuevamente el joven Claudio Videla es el goleador del equipo con 18 goles en la temporada.
Pese a un comienzo prometedor, a poco andar las cosas se complican para el equipo y su opción de ascender se dificulta. Así una derrota en la 19º fecha ante Santiago Morning significa la salida de Salas, para el posterior ingreso del paraguayo Sergio Nichiporuk como entrenador de los celestes.
Pese a participar en la liguilla por el ascenso a Primera A, la oncena pierde chances al caer ante Concepción y Copiapó, como visitantes, y no poder doblegar a Naval, Melipilla y La Calera, como local. El 2004, será entonces otro año en la ‘B’.
UNA NOCHE FELIZ: RETORNO A PRIMERA
En el año 2005 se apuesta en la banca por el ex arquero profesional Nelson Cossio, quien venía de una meritoria campaña en Naval de Talcahuano como entrenador del equipo. Al plantel ingresan jugadores como Marcelo Jara, Francisco Michea, Enzo Cerna, Jonathan Novoa, Luis Flores Abarca, Víctor Fuentes, Baltazar Astorga, Ángelo Merello y el paraguayo Hugo Brizuela.
Pese a la capacidad goleadora que demuestra Mario Núñez, el equipo no convence del todo y comienza a alejarse de las opciones de ascender luego de seis fechas sin ganar. Tras una igualdad ante Copiapó en Rancagua, Cossio renuncia a la banca, bajo una tirante relación con la hinchada.
El equipo lo asume el técnico Gerardo Silva quien muestra un acabado conocimiento de la serie. Con modificaciones en la forma de juego, Silva logra situar al equipo en la liguilla de promoción, la cual se jugará en partidos de ida y vuelta ante Melipilla.
En el primer partido, disputado en Rancagua, O’Higgins venció por la cuenta mínima (gol de Mario Núñez de lanzamiento penal), mientras que en la vuelta, el partido terminó igualado 3 a 3 (Luis Flores Manzor en dos ocasiones y Marcelo Lucero). La jornada vivida aquella noche, está dentro de las más felices del pueblo celeste en la última década.
NUEVA EPOCA: O’HIGGINS S.A.
Mientras en la cancha se lograba el ansiado retorno luego de cuatro años en el ascenso, ese mismo año, la situación financiera del club no tenía retorno y la noche del día 26 de agosto de 2005, la Asamblea de Socios del club acepta la oferta del grupo económico encabezado por Ricardo Abumohor para convertir a O’Higgins en Sociedad Anónima y hacerse cargo de los activos y pasivos de la institución.
El éxito conseguido con el ascenso motiva a las nuevas autoridades del club para conformar un equipo competitivo en la división mayor. Para ello, se contratan a jugadores con trayectoria en la primera división, todos a cargo de Óscar Meneses.
A este cuadro se incorporan los jugadores Joel Soto, Marco Olea, César Henríquez, Marco Millape, además de los extranjeros Mariano Messera y Diego Guidi (argentinos), Alejandro Acosta y Adrián Berbia (uruguayos).
El cuadro no logra armarse en las primeras fechas del torneo de Apertura de 2006, y en la quinta fecha, Óscar Meneses es cesado de su cargo, siendo reemplazado por el experimentado Jorge Garcés, quien logra enmendar el rumbo del equipo e incluso lo sitúa en un repechaje para clasificar a Play Off, opción que pierde al igualar con Universidad Católica en San Carlos de Apoquindo.
Joel Soto se constituye en el goleador del equipo con 9 tantos y jugadores de casa como Héctor Barra y Carlos Herrera, destacan en la campaña.
A LOS PLAY OFF
Para el torneo de Clausura 06’, el equipo se refuerza rotundamente con las contrataciones de Cristián Canío, Daniel González, Fernando Meneses, el argentino Nicolás Diez y el venezolano Giancarlo Maldonado.
El plantel desarrolla un campeonato muy regular y pelea hasta las últimas instancias ganar la fase regular, la que lamentablemente pierde frente a Cobreloa y termina el campeonato en el segundo puesto.
En Play Off, primero se enfrenta a Coquimbo Unido al cual elimina (0 a 0 en Coquimbo y 2 a 1 en Rancagua). El partido en El Teniente fue electrizante, primero marcaron los ‘piratas’ y en una reacción fantástica, Daniel González y Giancarlo Maldonado desataron la locura en el mundialista.
En semifinales, el rival fue Audax Italiano. Una gran actuación del volante audino Carlos Villanueva, le dio la victoria a los locales en el duelo de ida por 4 goles a 1, mientras tanto en Rancagua, los celestes vencen por 4 a 2, pero la jornada estuvo marcada por los errores referiles del juez Rubén Selman, quien anula un gol legítimo de Olea en los minutos finales.
Tras la promisoria campaña del 2006, se inicia la conformación del plantel para el torneo de apertura 2007, aparecen los nombres de Miguel Aceval, Luis Oyarzún, Felipe Flores, Hans Gómez, Carlos Tejas, Adrián Rojas y los extranjeros Herly Alcazar (colombiano) y Alan Sánchez (argentino).
En este torneo se registra la peor campaña de Jorge Garcés al mando de la dirección técnica del equipo, pues resulta 10º con 27 puntos. Sufre derrotas elocuentes ante Colo Colo en Santiago (2 a 6) y Universidad Católica (1 a 4). Sin embargo, destaca el triunfo sobre Universidad de Chile con gol del venezolano Giancarlo Maldonado, a la postre, goleador del equipo con 8 conquistas.
El propio Maldonado es la principal baja para el campeonato de Clausura de ese año (el futbolista deja O’Higgins para jugar en el Atlante mexicano). Llega el volante uruguayo Daniel Pereira y los delanteros bolivianos Milton Coimbra y José Alfredo Castillo. Éstos sumados a los nacionales Benjamín Ruiz y Fernando López.
En este torneo emerge con claridad la figura de Daniel ‘Chucky’ González, quien con sus goles (9), lleva a los celestes nuevamente a Play Off. Sin embargo, en la primera fase se enfrentan a Colo Colo. En Rancagua se vive una jornada negra, tras un primer tiempo con muchas opciones y un penal perdido por Flores, el forastero demuestra su mayor oficio marcándole 5 goles en la segunda etapa.
La vuelta es sólo un saludo a la bandera, pero el equipo no desentona y logra una igualdad a 1 (Hans Gómez). El equipo queda eliminado en cuartos de final.
RENOVACIÓN CELESTE
En el año 2008, tras la salida de Jorge Garcés, llega a O’Higgins el entrenador argentino Jorge Luis Sampaoli, quien venía precedido de una meritoria campaña en el club Coronel Bolognesi de Perú, incluso con participación en torneos internacionales.
En su arribo se destaca su aceptación al proyecto de desarrollar a los jugadores jóvenes del club y su estilo de juego ofensivo.
Para el torneo de Apertura se contrata a los jugadores argentinos Federico Martorell, José Luis Villagra y Javier Ignacio García, más los nacionales Roberto Cáceres, Carlos Carmona, Joan Henríquez, Felipe Flores y Marcelo Medina. No obstante, desde las fechas iniciales comienza a destacar Jean Beausejour, quien se convierte en la figura del equipo, actuando como puntero izquierdo.
En el rendimiento del conjunto, destaca la victoria por 3 a 1 sobre Universidad de Chile, y sendos triunfos sobre La Serena y Osorno (4 a 1), además de la paridad frente a Colo Colo en Santiago.
El equipo obtiene un meritorio tercer lugar en la etapa regular (tras Ñublense y Universidad Católica) y en la primera fase de la etapa de Play Off le corresponde como rival la Universidad de Chile.
En el primero de los encuentros, jugado en el Estadio Nacional, los celestes caen por 4 goles a 2, pese a que en algún momento del partido se pusieron en ventaja con goles de Beausejour y Cáceres. Por su parte, en el partido de vuelta, O’Higgins abre la cuenta con gol de Hans Gómez, pero en el segundo lapso, los azules marcan la diferencia con goles de Villalobos y Estévez.
De este modo, el equipo queda eliminado del torneo.
Para el campeonato de Clausura, se agregan los jugadores José Pedro Fuenzalida y Rafael Caroca, provenientes de Colo Colo, además del delantero paraguayo Néstor Bareiro que llegaba desde Deportes Concepción.
A poco andar, se exporta a la Reggina de Italia al volante Carlos Carmona y esto se resiente en el plano deportivo. El equipo se sumerge en una crisis de ocho partidos sin ganar y las opciones de clasificar a la post temporada se ven remotas.
Sin embargo, gana a Everton, La Serena, Unión Española y Huachipato, logrando un repunte gracias el aporte del brasileño Ailton y los goles que aporta Bareiro (16).
Ya en Play Off, todo hacía presagiar un paso abordable frente a Palestino, no obstante en El Teniente los capitalinos rescatan un meritorio 2 a 2 y en la vuelta, ganan con propiedad por 2 a 1. Así, los celestes quedan al margen de la pelea por el título.
Puntales de esta campaña serán los defensores de casa, Diego Olate, Felipe Rojas y Sebastián Villegas.
UN RENDIMIENTO DISPAREJO
Para 2009, se renueva a Jorge Sampaoli en la dirección técnica, quien lleva a cabo una profunda transformación en el plantel.
Llegan desde Colo Colo, Fernando Meneses, Juan Gonzalo Lorca y Cristóbal Jorquera, además de Samuel Teuber (Osorno), Albert Acevedo (Universidad Católica), los argentinos Santiago Gentiletti (Osorno) y Nicolás Medina (Gimnasia) y los arqueros Jorge Rivera Galindo (Alianza Atlético de Perú) y Andrés Parada (Osorno).
Antes del arranque del campeonato, el meta colombiano Rivera sufre una grave lesión, obligando a la regencia a contratar a un nuevo portero: César Taborda, proveniente de Estudiantes de la Plata.
Pese a todas estas contrataciones, el equipo no logra un rendimiento parejo durante el Apertura, incluso pierde la fortaleza en condición de local, pues sólo gana cinco de sus nueve partidos en el mundialista.
Así y todo el equipo clasifica a Play Off, gracias a tres triunfos consecutivos en las últimas jornadas: 5 a 3 sobre Curicó, 2 a 1 en La Serena y 3 a 2 a Santiago Morning.
Al clasificar en el último cupo le correspondería enfrentar a Unión Española, el mejor equipo de la fase regular. En Rancagua, se disputa un partido muy luchado que finaliza con empate a un tanto (Fernando Meneses).
El duelo de revancha fue un paseo para los hispanos quienes golean por seis tantos a uno (Samuel Teuber). De este modo, nuevamente el equipo se despide del torneo en cuartos de final.
RENUNCIA SAMPAOLI
Para el campeonato de Clausura, llegan nuevos jugadores para completar el plantel. Así se agregan Yerson Opazo, Kevin Harbottle, Jaime Grondona, Cristián Suárez, Leonardo Saavedra y Alejandro Vásquez. Pierde a Diego Olate y finaliza el vínculo con César Taborda.
El equipo debuta con el pie derecho al vencer a Cobresal en el Estadio El Teniente, no obstante se vendría la noche para el equipo tras las derrotas ante Palestino en Rancagua, Rangers en Talca y Universidad de Concepción, situación que deriva en la renuncia de Sampaoli.
La directiva contacta a Gerardo Silva para que asuma la dirección técnica, quien a la vez solicita a Daniel González como refuerzo. Pese a mejorar el rendimiento futbolístico, el equipo no fue capaz de concretar en resultados su calidad.
El once celeste resigna puntos importantísimos como por ejemplo las igualdades ante Colo Colo y Universidad de Chile, en Rancagua.
De este modo, los celestes finalizan en el 15º lugar con 19 puntos y Juan Gonzalo Lorca finaliza como goleador del equipo con 7 conquistas.
Recopilación de Waldo Correa M.
LA INTERVENCIÓN DE LA CENTRAL
Pese a que debían subir ambos equipos rancagüinos a Primera División, la Asociación Central de Fútbol citó a los presidentes de las instituciones para indicarles que sólo podría ascender un club y que su misión sería fusionarse.
Las vueltas de la historia plantean que ese requerimiento fue hecho de forma expresa por el presidente de la Asociación, Carlos Dittborn y el dirigente Nicolás Abumohor, padre de los actuales accionistas, Ricardo y Roberto.
Tras un largo proceso de negociación entre ambos presidentes, Manuel Riquelme por América y Francisco Rajcevich de O’Higgins Braden, que incluyeron la mediación del entonces diputado Baltazar Castro, se fundó el Club Deportivo O’Higgins el día jueves 7 de abril de 1955, superando la enorme rivalidad entre ambas instituciones.
En ese aspecto, se indica que la cuprífera habría ofrecido su nombre para bautizar al nuevo club, incluso con el compromiso de invertir fuerte en la conformación del plantel, situación rechazada por los directivos.
Pero la discusión se mantuvo cuando debía determinarse al primer presidente, votaciones que terminaban empatadas por la paridad de los votantes. Es así que Carlos Dittborn decide que el timonel se nombre, nada más ni nada menos, con una moneda al aire. El ganador, Francisco Rajcevich, de O’Higgins Braden, fue el primer presidente del club O’Higgins de Rancagua.
El directorio quedó compuesto por Manuel Riquelme, Octavio Cisternas y Alberto Musse del América, Nicanor Lobos, Patricio Mekis, Luis Urzúa y Dionisio Valenzuela del O’Higgins Braden., además de Arturo Miranda, Néstor Barba, Luis Valenzuela, Alfredo Iribarren, José Hormazábal, Eduardo Melero, Orlando Lasagna, Arturo Miranda y Hernán Navarro, entre otros.
Respecto del color del uniforme, se han planteado algunas tesis. La primera planteaba que las intenciones del directorio eran vestir con camiseta roja, no obstante esta moción habría sido rechazada por la Asociación por su semejanza con la divisa nacional.
Entonces, se habría decidido por el color celeste producto de la combinación de los tres colores fundacionales (amarillo, verde y blanco), aunque algunos sostienen que se intentó emular a la camiseta de la selección uruguaya, que había protagonizado el llamado ‘Maracanazo’ del Mundial de 1950. Los pantalones serían negros y medias celestes.
El primer directorio solicitó la confección de dos juegos de uniformes a la Casa Alonso Hermanos de Santiago, las cuales debían entregarse el día 16 de abril, previo al primer encuentro amistoso ante Green Cross en Santiago.
EL PRIMER PLANTEL
El primer entrenador que dirigió al club fue Francisco Hormazábal Castillo, proveniente de O’Higgins Braden, y su preparador físico Eduardo Muñoz. El plantel incorpora a jugadores como el argentino Mario Fernández, para algunos, uno de los mejores futbolistas que vistió la camiseta celeste.
Fernández fue un experimentado futbolista que vistió la camiseta de la selección Argentina, además de clubes como Independiente, San Lorenzo de Almagro, Newell’s Old Boys y el fútbol colombiano, entre otros y que llegó a Rancagua prácticamente a finalizar su carrera. Para Juan Abud, Fernández “se impuso por su rendimiento y peligrosidad. Astuto, movedizo, era el típico entreala filtrador, al que no se le podía descuidar”.
En una extensa entrevista de la época de la revista Estadio, el jugador confesó que “nunca imaginé que el fin de mi carrera, iba a ser tan grato… Todo salió muy bien, muchísimo mejor de lo que yo mismo esperaba. Un club magnífico, de gente buenísima”.
El acta del 31 de mayo de 1955 registra que la planta de jugadores estaría compuesta por: Leonardo Bedoya, el arquero Carlos Bustos, el defensor argentino Salvador Calvente, el paraguayo Ovidio Casartelli, Alberto Dana, Mario de Luca, Sergio Fuentealba, Mario Fernández, Mario González, Julio Gagliardo, Humberto Jara, Milton Puga, Mario Quintana, Naín Rostión, Jorge Romero, Raúl Salazar, Juvenal Soto, Luis Valenzuela, Charles Villarroel, Luis Wilson, Miguel Cornejo, Carlos Ibáñez, Aníbal González, Eleazar Manzo, Juan Mujica, Raúl Núñez, Héctor Palma, Jorge Peñaloza, Waldo Prieto, Gabriel Romo, Mario Saravia, Juan Soto, Manuel Muñoz y Osvaldo Díaz.
No menos relevante se convierte el trasandino Julio Gagliardo, un ‘wing’ que había jugado en Gimnasia y Estudiantes de La Plata, además había sido campeón en Racing de Avellaneda.
DEBUT PROFESIONAL
En su actuación en el torneo, los celestes debutaron en Santa Laura el día 8 de mayo ante Unión Española, cayendo por la cuenta de dos goles a cero. En este partido, alinearon a Bustos, Quintana, Salazar, Rostión, González, Puga, De Luca, Juvenal Soto, Fuenzalida, Villarroel y Bedoya.
Pese a este amargo comienzo, el equipo pudo rehabilitarse inmediatamente en la fecha siguiente en el Estadio William Braden doblegando a Ferrobádminton por tres goles a dos, gracias a las anotaciones de Wilson, Fuenzalida y Soto.
Al final de la primera fase, quedan eliminados de la pelea por el campeonato por su noveno lugar (sólo clasifican ocho). En la ubicación final de la temporada cierran en el noveno puesto con 33 unidades. El propio Mario Fernández se alza como el primer goleador del cuadro celeste gracias a sus 14 conquistas.
VILLARROEL, EL PRIMER GOLEADOR
La campaña de 1956 sorprende por el notorio mejoramiento en la tabla de posiciones, ya que el equipo remata en el séptimo lugar junto a Audax Italiano, con 26 puntos. Además, los celestes inscriben a su primer goleador en campeonatos nacionales, Guillermo Villarroel, quien consigue convertir 19 goles.
Villarroel, hermano de otro jugador nacional (Charles), llega a préstamo desde Colo Colo y su campaña en el equipo es francamente notable.
Junto al goleador, destacan figuras como Juvenal Soto, Rafael Zamorano, Luis Marambio, Naim Rostión, Sergio Fuenzalida y los argentinos Fernández y Gagliardo.
1957, UN AÑO DIFÍCIL
Las primeras complicaciones en términos de rendimiento deportivo suceden en la temporada 1957, ya que el equipo debe disputar la liguilla de promoción producto de su 12º lugar con 21 puntos.
La oncena mantiene al grueso de los jugadores que afrontaron las campañas anteriores y adolece de un poder de finiquito que le permita una mejor posición. Incluso sólo consagra a sus máximos anotadores con siete conquistas (Antonio Gauna, Roberto Roché y Juvenal Soto).
En la liguilla por la permanencia enfrentaron a Universidad Católica y Ferrobádminton. En el primer duelo, enfrentan a Ferro, que venía de caer ante Universidad Católica, y pierden por la cuenta mínima, debiendo definir el descenso en el último juego frente a los cruzados.
En un partido muy disputado, el cuadro rancagüino se impone por cuatro goles a dos y manda a los universitarios a segunda división, aunque por motivos reglamentarios, propios de la época, los capitalinos zafan de esta condena.
LA LLEGADA DE SALERNO
Para 1958, la directiva decide la contratación del entrenador argentino José Salerno, quien tenía en su palmarés haber conducido al seleccionado nacional por dos temporadas, incluido el Sudamericano de Lima de 1957.
Al final de este torneo, el cuadro celeste finaliza en el noveno lugar con 23 puntos y Juvenal Soto se alza como goleador con 14 conquistas. En el plantel se encuentra el arquero Ricardo Storch, Juan Bautista Soto, Jorge Romero, Omar Pozo, Luis Morales, Jaime Salamanca, Raúl Martínez, Daniel Tabilo y Augusto Arenas, entre otros.
UN AÑO PARA RECORDAR
En la temporada 1959, el conjunto rancagüino cumplió la mejor actuación de su corta trayectoria al finalizar en el cuarto puesto de la mano de José Salerno. Además logra a su segundo goleador en el profesionalismo: José Benito Ríos, quien marca 22 conquistas a lo largo de la temporada.
La campaña se justifica por la presencia de jugadores como René Orlando Meléndez, proveniente de Universidad de Chile, Salamanca, Juvenal Soto y Luis Morales. El equipo marcó 51 goles en el torneo y logró un 65% de rendimiento.
Durante este año, la institución se convertiría en el club vedette del fútbol chileno, más aún considerando la importante inversión que realizaría el presidente Patricio Mekis para armar el millonario equipo de 1960.
Recopilación de Waldo Correa M.







